27 dic 2011

Un paseo por la Rive Gauche

Paris, 28 de febrero de 2008

Mañana turbia en Paris, como tantas otras. Un romántico día para un paseo bajo la lluvia por la Rive Gauche [literalmente, la rivera izquierda del Sena desde el punto de vista del curso del agua, es decir, la rivera sur]. Por el Pont Marie cruzamos hacia la Ile de St-Louis. Tras una cautivadora caminata sobre los márgenes del Sena, el ábside de la Catedral de Notre Dame, semioculta tras los arboles de la Ile de la Cité. Quizás una de las más perfectas postales de Paris. Sigo mi camino hacia la Rive Gauche. Mi primer destino, la mítica librería Shakespeare & Co. Qué atmósfera tan cálida, bohemia, mágica...! Llena de recovecos, cuartitos, escaleritas... y libros, claro, millones de libros de todos los temas, tiempos, colores y tamaños... En un rincón, un piano ["Play me, please", reza el cartel]. En un cuartito, cubierto de pequeños papelitos pegados en las paredes, una máquina de escribir antigua. Dudo unos segundos, pero finalmente me decido a dejar mi propia huella. Abandonando con pesar los anaqueles de Shakespeare & Co, encuentro consuelo en la pequeña iglesia de St-Julien, construida en el siglo XII sobre una más antigua en la que reposaban los restos de los reyes merovingios.
A la salida, me espera el Quartier Latin [este nombre no remite a criterios étnicos; es el barrio de las universidades medievales, en las que se hablaba el latín]. Todo reboza de vida: bares, comida étnica, pâtisseries, estudiantes y turistas por doquier. No resisto la tentación de un kebab griego, à emporter, claro. Qué delicia! Un poco picante, eso sí! Otra tentación? Las librerías... Y hasta encuentro una especializada en Historia! Estantes infinitos con libros de historia medieval! Miré, toqué, hojeé, olí, leí, revolví, compré!
Sigo luego camino hacia St-Germain des Près, la más antigua abadía benedictina  de Paris, cuyos orígenes se remontan al siglo VI [la iglesia original fue construida por el rey merovingio Childeberto I]. Enfrente, sobre el elegante Boulevard St-Germain, el café Les Deux Magots, frecuentado por personalidades como Hemingway, Picasso, Sartre, Simone de Beauvoir…
Ya son las 6 de la tarde y estoy cansada. Pero... no había happy hour en los bares del Quartier Latin...? Si, si... Paris era una fiesta!













Estrasburgo

Estrasburgo, 27 de febrero de 2008


En el extremo occidental de Francia, sobre el Rhin, se yergue la mágica ciudad de Estrasburgo, que –habiendo siso disputada durante siglos por franceses y alemanes- ostenta un carácter sumamente característico que la convierte en una verdadera joya europea.
Parto por la mañana temprano desde la Gare de l'Est de Paris en el TGV, el tren de alta velocidad: Paris-Strasbourg, 2hs17, desde €23,90 [pasajes en la SNCF]. Me dormí de inmediato; cuando me desperté, el tren  estaba ya a 5 minutos de la Gare de Strasbourg. 
La parte histórica de la ciudad, bordeada por bellísimos canales, presenta un ecléctico aspecto arquitectónico: a la peculiar combinación de rasgos francos y germánicos, se suma una interesantísima sedimentación temporal. Recorrer los canales se convierte así en un viaje a través del tiempo, pudiendo contemplar construcciones medievales, renacentistas, barrocas, románticas, modernas...
Por la mañana me dejé cautivar por el encanto de la Strasbourg medieval y la Petit France, la magnificencia gótica de la Catedral y sus increíbles relojes, el espíritu señorial del Palacio Episcopal, el aire misterioso de la iglesia de St-Paul observada a través de los árboles... Y los románticos canales, que constituyen el leit motiv de este delicioso burgo. Claro que Strasbourg ofrece atracciones de muy distinta naturaleza: exquisitas trufas y chocolates, el mejor foie gras del mundo y toda una variedad de delikatessen que hacen desesperar.
Pasado el mediodía, el frío que calaba los huesos fue la excusa ideal para una reconfortante comida alsaciana. La elección? Un pequeño y cálido restaurante en la Petit France, donde probé el pollo al a Riesling -con vino blanco alsaciano, hongos y crema- y cerveza local [todo, €9,30!]. El turismo gastronómico es maravilloso!
En un rato sale mi tren. Un capuccino calentito en la estación, un rato de lectura de la Frommer's Guide [apasionante!] y una siestita camino a Paris...

Enlaces útiles:
Mapa interactivo de la ciudad de Estrasburgo. 












Paris: baklava en el Barrio Judío

Paris, 26 de febrero de 2008 

Destemplado día de invierno en Paris. Una débil pero molesta llovizna me hace comprender por qué en Paris se usan tantos gorros y sombreros. Después de almorzar [despues de recorrer Amsterdam en un dia, dormi hasta las 12...], salí a caminar hacia la zona de la Bastilla, que comienza a unas cuadras al este de la Rue de Turenne. Cabe clarar que de la Bastilla solo queda el nombre. La celebre prisión cuya toma constituyó uno de los hitos de la Revolución Francesa ya no existe [en su lugar, la Societé Générale...], y en la plaza [si se puede llamar una plaza], un monumento que ni siquiera conmemora la Revolucion de 1789 sino la de 1830. Y en frente, el moderno y desubicado edificio de la Opera de la Bastilla. Quizá el mayor atractivo de la zona son las callecitas interiores, donde comienzan a emerger claros signos de las comunidades étnicas de Paris, con elementos nordafricanos, turcos o indios.
Como ya no hay mucho mas para ver por acá [y la llovizna comienza a exasperarme] volví hacia el Marais y tomé la Rue des Rosiers, el eje del Barrio Judío de Paris, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media [bueno, acá los orígenes de casi todo se remontan a la Edad Media!]. Es tan pintoresco el barrio! Y las comidas! Pase por una patisserie judía y me deje tentar por una hipnotizante baklava, à emporter, para tomar el té en el apartamento...


26 dic 2011

Amsterdam: Sin city

Amsterdam, 25 de febrero de 2008

Aquí, como siempre, su corresponsal europea. Hoy fue el turno de un day trip desde Paris hacia la ciudad del pecado: Amsterdam. Mi tren salia de la Gare du Nord a las 6:25 [el primer tren suele ser más económico]. El problema es que el metro comienza a circular recién a las 6:00. La solución fue el Noctilien, el servicio de autobuses nocturnos de Paris y sus alrededores [los circuitos nocturnos son completamente diferentes de los regulares]. El bus elegido pasaba a las 5:36 por la Plaza de la Bastilla, a un par de cuadras de la Rue Turenne, y me dejaba en la Gare du Nord a las 5:49 [si, si, los colectivos tienen un horario y se cumple... para los argentinos, creer o reventar!]. El tren, el Thalys, un tren de alta velocidad que conecta Paris con Bélgica, los Países Bajos y Alemania. Tiempo de viaje entre Paris y Amsterdam: 3hs.18.
La Station Centraal de Amsterdam constituye el punto de fuga de las calles de la ciudad, cuyo plano se asemeja a un abanico, con canales concéntricos en torno a la misma. Resulta imposible perderse. Apenas se sale de la estación, el primer canal. Tomé un camino un poco lateral, para disfrutar de los canales, los puentes y esa arquitectura tan típicamente holandesa. Es una hermosa mañana de invierno, y la gente en bicicletas de aquí para allá.
De pronto, a la vuelta de la esquina, todo se llena de koffee shops, sex shops, "marihuana shops"... Estamos en la zona roja! Son las 10 y media de la mañana y en un rincón un grupito de ingleses fumando. El instinto los hace esconderse un poco cuando paso por al lado! Diez metros más adelante, oops! Una señorita en lingeurie a través de una vidriera... En la otra cuadra, descubro un interesantísimo local dedicado a la marihuana. Tengo que entrar!!! Siii, estas son las cosas que hay que ver en otros paises!!! Wow!!! Qué variedad de pipas, señoras y señores! Y tienen hasta un dispenser de caramelitos de cannabis!
Las tentaciones pecaminosas no terminan ahi. Esto es Sexo, droga y... mucha ropa! Ya saliendo de la zona roja comienzo a divisar carteles que exhiben los signos de un idioma universal: 70% OFF. Tengo que resistir... Hay que ir al Rijksmuseum... Pero la tentación es demasiado fuerte... finalmente sucumbí al llamado de la burguesía comercial holandesa: los Rembrandt van a seguir estando allí; las rebajas, en cambio, se esfuman!!! Camperas, desde 15 euros; tapados, desde 20; zapatos y zapatillas, desde 10 o 12... oh yeah! Luego de visitar muuuchos negocios, me interné en el mercado de flores. Muy hermoso y colorido, a lo largo de una callecita empedrada sobre uno de los canales. Bulbos de tulipanes a toneladas, de todos los colores posibles! Y, por su puesto, semillas de cannabis. 
Otra tentación de Amsterdam? La comida... Hay comida express riquísima desde 1 euro y muchísimas opciones para probar comida oriental: china, india, tai...! También se debe hacer una referencia a toda una gama de golosinas extrañísimas, como, por ejemplo, caramelos de pimienta! 
Para expiar mis pecados pasé la tarde [o lo que quedaba de ella] visitando el Rijksmuseum y el Museo Van Gogh. El Rijks se destaca por sus colecciones de Rembrandt, Vermeer y Van Dijck. Por su parte, el Van Gogh es simplemente imperdible. Junto a los cuadros, estremecen los bocetos, que le dan una dimensión mucho mas humana al artista.
A la vuelta, el toque final: una cerveza holandesa en un bar cerca de la estación. En un rato sale mi tren a Paris. 











Montmartre: escenas de la vida bohemia

Paris, 24 de febrero de 2008

Domingo. Un delicioso sol que preanuncia la primavera en la usualmente nublada Paris. No podría haber elegido mejor día para pasear por Montmartre. Al salir de mi apartamento de la Rue de Turenne rumbo al metro, me sorprende la animada vida del Marais un domingo al mediodía. Los parisinos invadían las terrasses de cafés y restaurants, leyendo el diario, tomando café o ya almorzando, en la vereda, bajo el sol. Hoy lo haré yo también, como la buena parisina en la que me he convertido. Mi primer destino en Montmatre fue el cementerio. Acá no reposan tantas personalidades como en el de Montparnasse o el de Père Lachaise, pero hay ciertas figuras dignas de una visita como los compositores Hector Berlioz y Jacques Offenbach, el pintor Edgar Degas o el científico Léon Foucault. Sin embargo, el mayor atractivo del lugar es el ambiente, el silencio y la belleza que adquiría el cementerio bajo los débiles rayos de sol que se filtraban a través de los árboles aún desnudos. A la salida decidí almorzar en el Bistro de Montmartre (7, Avenue Rachel, 75018), un restaurant con mucho ambiente a metros del Moulin Rouge, que ofrece cocina tradicional francesa. El menu elegido: terrina con hojas verdes y, como plato principal, cordero con crema a la normanda. Pero lo mejor de todo fue el postre. Saborear una celestial crème brulée en una callejuela de Montmartre bajo el acogedor sol del invierno fue una de las experiencias hedonistas mas trascendentales de mi vida. 
Reemprendí el camino por la Avenue Clichy, pasando por el Moulin Rouge y el Pigalle. Cabarets y sex shops a cada paso! Me interno por las callejuelas de Monmartre en subida hacia la Butte, el sitio mas alto de Paris, dominado por la iglesia del Sacre Coeur. Escaleritas empinadas y, a la vuelta de la esquina, una vista de Paris digna de postal [tengo la sensación de que en Paris subir escaleras siempre es bueno]. Mi arribo: la plaza del Sacre Coeur [se acuerdan de aquellas deliciosas escenas de Amelie?]. La vista, increíble. La atmósfera, mágica. La explanada bajo el Sacre Ceour rebosa de gente, no solo turistas sino los propios parisinos: familias, adolescentes, gente mayor... Todos bajo el sol dominical! Y en algún rincón, la bohème, la Paris de los artistas... Callejuelas estrechas, cafecitos, pintores en la calle... El colorido! Los músicos! Qué recuerdos!






25 dic 2011

Ir al Louvre (y sobrevivir para contarlo)

Datos técnicos: 
Musée du Louvre. Museo nacional de Francia, dedicado al arte y a la arqueología. Ubicado Paris, en el antiguo palacio real del Louvre (sede del poder real en Francia, hasta que Luis XIV se trasladó a Versalles en 1682). Es el museo de arte más visitado del mundo y alberga, entre otras obras maestras, a La Gioconda de Leonardo da Vinci.
Colecciones: antigüedades orientales, egipcias, griegas, estruscas, romanas, artes del Islam, pintura italiana, flamenca y francesa, esculturas italianas y francesas.
Ubicación: Paris 01, s/ Rue de Rivoli.
Acceso: Metro: Palais Royal - Musée du Louvre, líneas 1 y 7 . Bus: 21, 24, 27, 39, 48, 68, 69, 72, 81, 95.
Horarios: abierto todos los días excepto los martes, de 9 a 18. Miércoles y viernes, abierto hasta las 21:45.
Tickets: colecciones permanentes, €10. Gratis el primer domingo de cada mes.

Visitar el Louvre es una experiencia tan imprescindible como abrumadora. Las largas [larguísimas] colas para ingresar por la pirámide, las también largas colas para adquirir los tickets, los kilómetros y kilómetros de galerías, la interminable procesión de obras de arte y antigüedades y las ingentes cantidades de turistas pueden provocarnos ataques de ansiedad, pánico, fobias, sensación de ahogo, desorientación y mareos. De modo que nos pueden resultar útiles algunos consejos prácticos para disfrutar el museo [y sobrevivir a él]
  • Para evitar la cola interior, pueden adquirirse los tickets on line o utilizar el Paris Museum Pass. La cola exterior es inevitable, sobre todo en verano! 
  • Conviene establecer prioridades: es humanamente imposible recorrer todo el museo aunque fuéramos todos los días por una semana. Así que deberemos resignarnos a concentrar nuestra atención en dos o tres colecciones. Si somos amantes del arte o del mundo antiguo, podemos volver otro día [toda visita a Paris amerita un paseo por el Louvre!]
  • Quiere ver La Gioconda? Olvídelo. Antes deberá sortear una apretada masa humana que lucha por obtener una fotografía como si el éxito de sus vacaciones en Paris dependiera de ello. 
  • Ataques de pánico? Opte por alguna sala menos concurrida: en el museo hay joyas menos populares como las colecciones de pintura holandesa [los turistas deben quedar agotados después de ver la de pintura italiana], las artes del Islam o el Egipto copto.
  • Exhausto? Tome un descanso en alguna sala tranquila y disfrute de las hermosas vistas del palacio y los jardines. Sus pies se lo agradecerán.
  • Turista apurado? Una visita guiada lo llevará a recorrer los imperdibles del museo.  
 



Allá lejos, acosada por los turistas, La Gioconda

23 dic 2011

Paris: clásica y monumental

Paris, 23 de febrero de 2008

Hoy volví a levantarme temprano y tomé el metro hasta el Arco del Triunfo, primera etapa de un recorrido por las clásicas y monumentales construcciones de Paris. Es más grande de lo que parece, qué ego tienen los franceses! Es tan sólido, macizo, recargado... Con semejante arco uno se pone triunfalista y belicoso... De ahí me fui caminando por un enorme y arbolado boulevard [qué lindos los cerezos en flor..!] hasta el Palacio Chaillot y los Jardines de Trocadero. En el otro extremo, la Torre Eiffel y Campo de Marte. Los parques infinitos son una delicia para caminar, hacer ejercicio o, simplemente, sentarse a pensar [yo soy más bien del tipo sedentario...].
Luego de atravesar Campo de Marte hasta la escuela militar [largo trecho!], caminé por la Avenue de Tourville hacia la Eglise du Dome, donde está la Tumba de Napoleón. Confieso que el turismo necrológico no es lo mío, por más que el finado sea el mismísimo Napoleón [de hecho, quién nos asegura que sus restos estén efectivamente allí?]. Luego fui al Hotel des Invalides, que está tras la iglesia. El Hotel, construido como hogar para los soldados inválidos por Luis XIV, es actualmente el Museo de la Armada. Tampoco me interesaba, pero casualmente en una de sus salas había una exposición temporal de armaduras medievales, así que no lo pensé dos veces! Pude ver armaduras otomanas, japonesas, armas de todo tipo, estandartes medievales... no me alcanzaban los ojos!
Saliendo del Hotel por la magnífica puerta dorada, atravesamos la Esplanade des Invalides, otro enorme parque, hacia el Sena. Nos espera el bellísimo puente de Alejandro III, del 1900, decorado profusamente con motivos que aluden a la amistad franco-rusa. En el otro extremo, el Grand Palais y el Petit Palais, y detrás de ellos, los Champs Elysees, la Place de la Concorde y el obelisco de Luxor [éste es el centro de los festejos populares en Paris, como nuestra Plaza de la República, aunque en nuestro caso no exhibimos impunemente obeliscos robados]. Enormes parques por donde quiera que se mire: al otro lado de la Place de la Concorde se extiende el magnífico Jardin des Tuileries, dominado por el palacio del Louvre. Las vistas del palacio a través del jardín, con sus estatuas, palomas y laberintos, son una invitación a sacar fotos. Ciertamente, la pirámide de vidrio estropea el paisaje, además de resultar ridículamente innecesaria. Entramos al museo?



Las Tuilleries y el Louvre