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27 dic 2011

Día de reyes en Fontainebleau

Paris, 1ro de marzo de 2008

Hoy debo abandonar Paris. Pero... no tan rápido! Mi tren hacia tierras más meridionales no saldrá sino hasta la noche. Pasaré el día en el Château de Fontainebleau, el magnífico palacio en el que la realeza francesa se refugiaba en sus “días de ocio” (...). El tren a la villa de Fontainebleau parte de la Gare de Lyon, pero esta vez no se trata de las grandes líneas de gran velocidad como el TGV o el Thalys, sino de un sencillo tren local. Además, el tren sale con 40 minutos de atraso. Atravesamos los suburbios de Paris y nos adentramos en el bosque. Claro! Si Fontainebleau se emplaza en lo que era el antiguo coto de caza real! En aproximadamente media hora llegamos a Fontainebleau-Avon, un pueblito que parece de juguete. En la estación de tren tomamos el bus A (en dirección Les Lilas) hasta la parada « La poste - château ».
Es un hermoso mediodía de invierno para visitar los jardines bajo los débiles rayos de sol. El castillo, donde han residido todos los reyes de Francia desde al menos el siglo XIV, es una magnifica muestra del arte del Renacimiento. Y resulta estremecedor estar en las habitaciones en las que alguna vez durmieron Maria de Medicis o Ana de Austria, o deambular por los pasillos que fueron recorridos por Napoleón! Tras la visita, la tarde invita a disfrutar de un picnic junto al lago, donde escribo estas líneas...
Me despediré de Paris con un último paseo por el Sena, un rato de paz en los jardines de la pequeña St-Julien y, al atardecer, una cerveza en el Quartier Latin...

Información práctica:

Acceso: en tren desde Paris, saliendo desde la Gare de Lyon (grandes lignes) en dirección de Montargis Sens o de Montereau. Bajar en la estación Fontainebleau-Avon, tomar el bus de la línea A hacia Les Lilas hasta la parada « La poste - château ».

Horarios de apertura: abierto todos los días excepto los martes.
Octubre a marzo:  9h30 a 17h (último acceso a las 16h15).
De abril a septiembre: 9h30 a 18h (último acceso a las 17h15).

Tarifas:
Grands Appartements: tarifa normal, €10 ; reducida, €8. Incluye audioguía.
Pétits Appartements: tarifa normal, €6,50 ; reducida, €5.
Appartements des Chasses et Galerie de Meubles: tarifa normal, €6,50 ; reducida, €5.

Enlaces útiles: 
Web oficial del  Château de Fontainebleau.
Horarios de los trenes desde la Gare de Lyon, de lunes a viernes y sábados, domingos y feriados. 









Museo de Orsay

Datos técnicos: Musée d´Orsay. Uno de los principales museos de Paris, dedicado a las artes plásticas del siglo XIX y especialmente famoso por sus colecciones del impresionismo. Se inauguró en 1986 en la antigua estación de ferrocarril de Orsay.

Colecciones: alberga obras de Delacroix, Degas, Millet, Manet, Monet, Renoir, Pisarro, Latour, Cézanne, Van Gogh, Gauguin o Seurat, objetos decorativos, dibujos y fotografías.









Ubicación: 1, rue de la Légion d'Honneur, 75007 Paris.

Acceso: Metro: línea 12 (est. Solférino o Assemblée Nationale); tren, RER C (Musée d’Orsay); buses: 24, 68 y 69 (Musée d’Orsay), 63, 83, 84 y 94 (Solférino).



Horarios: abierto todos los días excepto los lunes.
-          martes, miércoles, viernes, sábado y domingo abiertos de 9:30 a 18:00
-          el jueves de 9:30 a 21:45
-          grupos admitidos con previa reservación, sólo de martes a sábado, de 9:30 a 16:00, hasta las 20:00 el jueves
-          cierre todos los lunes y los 1° de enero, 1° de mayo y 25 de diciembre

Tarifas: normal, €9.
-          Jueves a partir de las 18hs y resto de los días desde las 16:30, €6,50
-          Primer domingo del mes, gratis.
-          Museo + exposición Degas: €12; reducida, €9,50
-          Con Paris Museum Pass, gratis.
-          Pasaporte museo de Orsay + museo Rodin (acceso a las colecciones permanentes de ambos museos en el mismo día), €12
-          Alquiler de audioguía: €5. 

Un paseo por la Rive Gauche

Paris, 28 de febrero de 2008

Mañana turbia en Paris, como tantas otras. Un romántico día para un paseo bajo la lluvia por la Rive Gauche [literalmente, la rivera izquierda del Sena desde el punto de vista del curso del agua, es decir, la rivera sur]. Por el Pont Marie cruzamos hacia la Ile de St-Louis. Tras una cautivadora caminata sobre los márgenes del Sena, el ábside de la Catedral de Notre Dame, semioculta tras los arboles de la Ile de la Cité. Quizás una de las más perfectas postales de Paris. Sigo mi camino hacia la Rive Gauche. Mi primer destino, la mítica librería Shakespeare & Co. Qué atmósfera tan cálida, bohemia, mágica...! Llena de recovecos, cuartitos, escaleritas... y libros, claro, millones de libros de todos los temas, tiempos, colores y tamaños... En un rincón, un piano ["Play me, please", reza el cartel]. En un cuartito, cubierto de pequeños papelitos pegados en las paredes, una máquina de escribir antigua. Dudo unos segundos, pero finalmente me decido a dejar mi propia huella. Abandonando con pesar los anaqueles de Shakespeare & Co, encuentro consuelo en la pequeña iglesia de St-Julien, construida en el siglo XII sobre una más antigua en la que reposaban los restos de los reyes merovingios.
A la salida, me espera el Quartier Latin [este nombre no remite a criterios étnicos; es el barrio de las universidades medievales, en las que se hablaba el latín]. Todo reboza de vida: bares, comida étnica, pâtisseries, estudiantes y turistas por doquier. No resisto la tentación de un kebab griego, à emporter, claro. Qué delicia! Un poco picante, eso sí! Otra tentación? Las librerías... Y hasta encuentro una especializada en Historia! Estantes infinitos con libros de historia medieval! Miré, toqué, hojeé, olí, leí, revolví, compré!
Sigo luego camino hacia St-Germain des Près, la más antigua abadía benedictina  de Paris, cuyos orígenes se remontan al siglo VI [la iglesia original fue construida por el rey merovingio Childeberto I]. Enfrente, sobre el elegante Boulevard St-Germain, el café Les Deux Magots, frecuentado por personalidades como Hemingway, Picasso, Sartre, Simone de Beauvoir…
Ya son las 6 de la tarde y estoy cansada. Pero... no había happy hour en los bares del Quartier Latin...? Si, si... Paris era una fiesta!













Paris: baklava en el Barrio Judío

Paris, 26 de febrero de 2008 

Destemplado día de invierno en Paris. Una débil pero molesta llovizna me hace comprender por qué en Paris se usan tantos gorros y sombreros. Después de almorzar [despues de recorrer Amsterdam en un dia, dormi hasta las 12...], salí a caminar hacia la zona de la Bastilla, que comienza a unas cuadras al este de la Rue de Turenne. Cabe clarar que de la Bastilla solo queda el nombre. La celebre prisión cuya toma constituyó uno de los hitos de la Revolución Francesa ya no existe [en su lugar, la Societé Générale...], y en la plaza [si se puede llamar una plaza], un monumento que ni siquiera conmemora la Revolucion de 1789 sino la de 1830. Y en frente, el moderno y desubicado edificio de la Opera de la Bastilla. Quizá el mayor atractivo de la zona son las callecitas interiores, donde comienzan a emerger claros signos de las comunidades étnicas de Paris, con elementos nordafricanos, turcos o indios.
Como ya no hay mucho mas para ver por acá [y la llovizna comienza a exasperarme] volví hacia el Marais y tomé la Rue des Rosiers, el eje del Barrio Judío de Paris, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media [bueno, acá los orígenes de casi todo se remontan a la Edad Media!]. Es tan pintoresco el barrio! Y las comidas! Pase por una patisserie judía y me deje tentar por una hipnotizante baklava, à emporter, para tomar el té en el apartamento...


26 dic 2011

Montmartre: escenas de la vida bohemia

Paris, 24 de febrero de 2008

Domingo. Un delicioso sol que preanuncia la primavera en la usualmente nublada Paris. No podría haber elegido mejor día para pasear por Montmartre. Al salir de mi apartamento de la Rue de Turenne rumbo al metro, me sorprende la animada vida del Marais un domingo al mediodía. Los parisinos invadían las terrasses de cafés y restaurants, leyendo el diario, tomando café o ya almorzando, en la vereda, bajo el sol. Hoy lo haré yo también, como la buena parisina en la que me he convertido. Mi primer destino en Montmatre fue el cementerio. Acá no reposan tantas personalidades como en el de Montparnasse o el de Père Lachaise, pero hay ciertas figuras dignas de una visita como los compositores Hector Berlioz y Jacques Offenbach, el pintor Edgar Degas o el científico Léon Foucault. Sin embargo, el mayor atractivo del lugar es el ambiente, el silencio y la belleza que adquiría el cementerio bajo los débiles rayos de sol que se filtraban a través de los árboles aún desnudos. A la salida decidí almorzar en el Bistro de Montmartre (7, Avenue Rachel, 75018), un restaurant con mucho ambiente a metros del Moulin Rouge, que ofrece cocina tradicional francesa. El menu elegido: terrina con hojas verdes y, como plato principal, cordero con crema a la normanda. Pero lo mejor de todo fue el postre. Saborear una celestial crème brulée en una callejuela de Montmartre bajo el acogedor sol del invierno fue una de las experiencias hedonistas mas trascendentales de mi vida. 
Reemprendí el camino por la Avenue Clichy, pasando por el Moulin Rouge y el Pigalle. Cabarets y sex shops a cada paso! Me interno por las callejuelas de Monmartre en subida hacia la Butte, el sitio mas alto de Paris, dominado por la iglesia del Sacre Coeur. Escaleritas empinadas y, a la vuelta de la esquina, una vista de Paris digna de postal [tengo la sensación de que en Paris subir escaleras siempre es bueno]. Mi arribo: la plaza del Sacre Coeur [se acuerdan de aquellas deliciosas escenas de Amelie?]. La vista, increíble. La atmósfera, mágica. La explanada bajo el Sacre Ceour rebosa de gente, no solo turistas sino los propios parisinos: familias, adolescentes, gente mayor... Todos bajo el sol dominical! Y en algún rincón, la bohème, la Paris de los artistas... Callejuelas estrechas, cafecitos, pintores en la calle... El colorido! Los músicos! Qué recuerdos!






25 dic 2011

Ir al Louvre (y sobrevivir para contarlo)

Datos técnicos: 
Musée du Louvre. Museo nacional de Francia, dedicado al arte y a la arqueología. Ubicado Paris, en el antiguo palacio real del Louvre (sede del poder real en Francia, hasta que Luis XIV se trasladó a Versalles en 1682). Es el museo de arte más visitado del mundo y alberga, entre otras obras maestras, a La Gioconda de Leonardo da Vinci.
Colecciones: antigüedades orientales, egipcias, griegas, estruscas, romanas, artes del Islam, pintura italiana, flamenca y francesa, esculturas italianas y francesas.
Ubicación: Paris 01, s/ Rue de Rivoli.
Acceso: Metro: Palais Royal - Musée du Louvre, líneas 1 y 7 . Bus: 21, 24, 27, 39, 48, 68, 69, 72, 81, 95.
Horarios: abierto todos los días excepto los martes, de 9 a 18. Miércoles y viernes, abierto hasta las 21:45.
Tickets: colecciones permanentes, €10. Gratis el primer domingo de cada mes.

Visitar el Louvre es una experiencia tan imprescindible como abrumadora. Las largas [larguísimas] colas para ingresar por la pirámide, las también largas colas para adquirir los tickets, los kilómetros y kilómetros de galerías, la interminable procesión de obras de arte y antigüedades y las ingentes cantidades de turistas pueden provocarnos ataques de ansiedad, pánico, fobias, sensación de ahogo, desorientación y mareos. De modo que nos pueden resultar útiles algunos consejos prácticos para disfrutar el museo [y sobrevivir a él]. 
  • Para evitar la cola interior, pueden adquirirse los tickets on line o utilizar el Paris Museum Pass. La cola exterior es inevitable, sobre todo en verano! 
  • Conviene establecer prioridades: es humanamente imposible recorrer todo el museo aunque fuéramos todos los días por una semana. Así que deberemos resignarnos a concentrar nuestra atención en dos o tres colecciones. Si somos amantes del arte o del mundo antiguo, podemos volver otro día [toda visita a Paris amerita un paseo por el Louvre!]
  • Quiere ver La Gioconda? Olvídelo. Antes deberá sortear una apretada masa humana que lucha por obtener una fotografía como si el éxito de sus vacaciones en Paris dependiera de ello. 
  • Ataques de pánico? Opte por alguna sala menos concurrida: en el museo hay joyas menos populares como las colecciones de pintura holandesa [los turistas deben quedar agotados después de ver la de pintura italiana], las artes del Islam o el Egipto copto.
  • Exhausto? Tome un descanso en alguna sala tranquila y disfrute de las hermosas vistas del palacio y los jardines. Sus pies se lo agradecerán.
  • Turista apurado? Una visita guiada lo llevará a recorrer los imperdibles del museo.  
 



Allá lejos, acosada por los turistas, La Gioconda

23 dic 2011

Paris: clásica y monumental

Paris, 23 de febrero de 2008

Hoy volví a levantarme temprano y tomé el metro hasta el Arco del Triunfo, primera etapa de un recorrido por las clásicas y monumentales construcciones de Paris. Es más grande de lo que parece, qué ego tienen los franceses! Es tan sólido, macizo, recargado... Con semejante arco uno se pone triunfalista y belicoso... De ahí me fui caminando por un enorme y arbolado boulevard [qué lindos los cerezos en flor..!] hasta el Palacio Chaillot y los Jardines de Trocadero. En el otro extremo, la Torre Eiffel y Campo de Marte. Los parques infinitos son una delicia para caminar, hacer ejercicio o, simplemente, sentarse a pensar [yo soy más bien del tipo sedentario...].
Luego de atravesar Campo de Marte hasta la escuela militar [largo trecho!], caminé por la Avenue de Tourville hacia la Eglise du Dome, donde está la Tumba de Napoleón. Confieso que el turismo necrológico no es lo mío, por más que el finado sea el mismísimo Napoleón [de hecho, quién nos asegura que sus restos estén efectivamente allí?]. Luego fui al Hotel des Invalides, que está tras la iglesia. El Hotel, construido como hogar para los soldados inválidos por Luis XIV, es actualmente el Museo de la Armada. Tampoco me interesaba, pero casualmente en una de sus salas había una exposición temporal de armaduras medievales, así que no lo pensé dos veces! Pude ver armaduras otomanas, japonesas, armas de todo tipo, estandartes medievales... no me alcanzaban los ojos!
Saliendo del Hotel por la magnífica puerta dorada, atravesamos la Esplanade des Invalides, otro enorme parque, hacia el Sena. Nos espera el bellísimo puente de Alejandro III, del 1900, decorado profusamente con motivos que aluden a la amistad franco-rusa. En el otro extremo, el Grand Palais y el Petit Palais, y detrás de ellos, los Champs Elysees, la Place de la Concorde y el obelisco de Luxor [éste es el centro de los festejos populares en Paris, como nuestra Plaza de la República, aunque en nuestro caso no exhibimos impunemente obeliscos robados]. Enormes parques por donde quiera que se mire: al otro lado de la Place de la Concorde se extiende el magnífico Jardin des Tuileries, dominado por el palacio del Louvre. Las vistas del palacio a través del jardín, con sus estatuas, palomas y laberintos, son una invitación a sacar fotos. Ciertamente, la pirámide de vidrio estropea el paisaje, además de resultar ridículamente innecesaria. Entramos al museo?



Las Tuilleries y el Louvre

Paris: los tiempos de las catedrales


Paris, 22 de febrero de 2008 


Hoy tocó experimentar con los buses de Paris. Afortunadamente, el 96 (que nos lleva a Notre Dame, el Quartier Latin y St. Germain des Près) tiene parada exactamente en la puerta de casa, sobre la rue de Turenne. Como les contaba, se utiliza el mismo ticket que para el metro, así que ya tenía varios. Lo interesante de viajar en bus en Paris -desde un punto de vista estrictamente tercermundista- es que cada parada [que, por otra parte, tiene indefectiblemente bancos o refugios] ostenta un cartel con las indicaciones para viajar [si, si, del tipo "hágale una seña al chofer, introduzca el ticket en la máquina validadora, oprima el botón para solicitar la parada...] y con el mapa de TODO el recorrido del bus de ida y vuelta, indicando cada una de las paradas! Es maravilloso, verdaderamente. Pese a la practicidad del metro, ya me hice fanática del bus, que, ademas, permite disfrutar de la vista durante el trayecto, por supuesto. 
Mi parada? La iglesia de St. Sulpice [vieron El Código Da Vinci? Bueno, iglesia la de la Línea Rosa, donde Silas encuentra el versículo de Job: "Hasta aquí llegarás, pero no irás más lejos", y después mata a la monja con el teléfono... Se ubicaron?]. No voy a embarcarme en descripciones, pero lo más interesante de la iglesia es, precisamente, la linea rosa que la atraviesa, que marca un meridiano con una delgada línea de bronce. Esto tiene en realidad una gran importancia astronómica: en el suelo hay una placa de mármol que, dependiendo de la luz solar, marca los solsticios y los equinoccios. La iglesia, hermosa, y con pentáculos por todos lados!
Desde St-Sulpice deambulé un rato por los elegantes Jardins du Luxembourg y me fui internando en el Quartier Latin, el animado barrio de la Sorbonne. Aproveché para recorrer librerías y comprar varios libros de historia medieval. Y un poco mas allá el Pantheon, monumento del siglo XVIII que alberga los féretros de importantes personajes como Voltaire, Rousseau, Victor Hugo, Marie Curie, y desde el 2002, Alejandro Dumas.   
Finalmente llego al destino más ansiado: el Museo Cluny de la Edad Media. En principio, el edificio es un hotel de fines del siglo XV construido por los poderosos abades de  Cluny junto a unas termas galorromanas de los siglos I-III. En una de sus paredes exteriores tiene un reloj solar. Y en su interior, tapices, vitreaux, estatuas y todo tipo de objetos cotidianos de los siglos medievales. Al fin, mi primer contacto directo con la edad media. Ciertamente, adoro románticamente el mundo medieval. 
Luego de semejante sobredosis de medievalismo, cruce el Sena hacia la Ile de la Cité, donde se encuentran emplazadas la catedral de Notre Dame, la St-Chapelle y la Conciergerie. La catedral, construida entre los siglos XII y XIV, es una obra maestra de la arquitectura gótica. La fachada es sólida e imponente, contrastando con la volatilidad que presenta el ábside. En el interior, impresionantes vitreaux, entre los que se destaca el rosetón que da al frente de la catedral. Pero lo mejor de Notre Dame fue la subida a las torres. 420 escalones de escalera caracol [con un bolso lleno y una bolsa con tres libracos] que desembocan en la mejor vista de Paris!!! Valdría la pena aunque fueran mil los escalones. La Tour Eiffel en un extremo, la basílica del Sacré Coeur en el otro, y los maravillosos grifos enmarcando la escena... 
Siguiendo las sendas medievales, una vez en tierra atravesé el marcado de flores y camine hacia la St-Chapelle, construida en el siglo XIII. Una confesión? Es la iglesia que mas me gustó! La St-Chapelle consta de 2 capillas, una abajo, para los sirvientes, y una arriba, para la corte. Cuando ingresé a la capilla alta se me detuvo el corazón: construida casi por completo con vitreaux solo divididos por angostas columnas, el techo azul profundo con estrellas doradas, profusas molduras al oro, el piso pintado al fresco, pequeñas flores de lis por doquier... quedé en éxtasis. Me senté y permanecí un buen rato en estado de contemplación...
Basta de emociones fuertes por hoy. Luego de pasar por el gift shop, donde compré mi tan anhelado mapa de la Europa medieval decidí volver al apartamento un rato. Por la puerta de la St-Chapelle pasaba el 96, ese que me deja [si, si] en la puerta de casa. Pero tras una suculenta merienda, me dieron ganas de volver a salir, así que me fui a caminar por Le Marais. Ya era de noche, pero todo estaba lleno de vida; con los 13 grados que hacía, la gente tomaba café en la vereda. Entraba a librerías y boutiques, compré un tapadito muy parisino, pasé por el supermercado... Tuve una extraña sensación de paz interior, de estar en casa...



Catedral de Notre Dame




Interior de la St. Chapelle

Hotel de Cluny - Museo de la Edad Media

De las callejuelas de Le Marais a los boulevards de la Opéra

Paris, 21 de febrero de 2008

Antes que nada, lo esencial: definitivamente, acabo de encontrar mi lugar en el mundo. Despacho instrucciones de vender departamento, auto, moto y gatos [aca conseguiremos gatos nuevos, supongo...].
Este descubrimiento existencial es el corolario de un largo dia de recorrer Paris a pie, desde mis callejuelas de Le Marais hasta los anchos boulevards de la Opéra Garnier y las elegantes Galeries Lafayette.
La travesia comenzo en la Place des Vosges, la mas antigua de Paris, que queda a pocos metros del apartamento de la Rue de Turenne. La construcción de esta maravillosa y aristocratica plaza, llamada originalmente Place Royale, se inició en 1605 por encargo de Enrique IV, y fue finalmente inaugurada en 1612 para la boda de Luis XIII con Ana de Austria [leyeron Los Tres Mosqueteros?]. La plaza está rodeada de enormes mansiones de piedra con arcadas, donde actualmente hay pintorescos cafés y galerías de arte. Luego de recorrer los alrededores de la plaza, tome coraje y entré en una patisserie [la palabra "panaderia" simplemente no les hace justicia...]. Me compre una baguette calentita y un pan con nueces, pasas de uva y duraznos. Mi primera incursión a los sabores franceses!
Por la tarde emprendí una larga caminata por la Rue des Francs Bourgeois. La calle más linda del mundo? Quizás... llena de boutiques y cafecitos! Pasé por el Museo Carnavalet, los Archivos de Paris, el centro Pompidou [el Pompidou merecerá, obviamente, una visita especial otro día], el forum y el jardin de Les Halles, la hermosa iglesia de St-Eustache, por la Bolsa de Comercio, la Bibliotèque Nationale... y a esa altura el Paris romantico de Le Marais se habia ido conviertiendo insensiblemente en una agitada cuidad capital. Al final de la avenida, la Opéra Garnier, bellísima, y oculta tras ella, en el boulevard Haussmann, las Galleries Lafayette. Dior, Prada, Gucci, Versace, Vuitton, Dolce & Gabanna, Hermès [Oh my God! Una Birkin "de verdad"!] y toda marca incomprable que a uno se le pueda pasar por la cabeza... Confieso que me superó hasta a mi y a los 20 minutos ya estaba asqueada! Y hubiéramos pensado que eso no era posible!
A esta altura ya había caminado como 4 horas... voy a tener que tomar el metro. Bajo a la estación de la Opéra. Problema: sólo máquinas expendedoras. Luego de observar a varias personas realizando operaciones ya me sentía lista para comprar los tickets. Sugiero comprar el llamado "carnet" de de 10 tickets t+, qué no sólo resulta más económico [dic. 2011: 1 ticket, €1,70; "carnet" de 10 tickets, €12,50] sino que nos ahorra nueve problemas en el futuro cercano. Estos tickets pueden ser además utilizados indistintamente en el metro o el bus. Claro, subsistía aún el problema de qué línea tomar [ya les decía, tantas combinaciones...]. Cruzo los molinetes [esta vez sin atascarme, pasó rapidísimo, por las dudas!] y ahí estábamos, un grupete de como 10 turistas con el plano del metro en la mano... No pude contener la risa!!! Parecíamos todos taan ridículos!! jejejej!! Bueno, al menos no era la única!!!
Me baje en Chatelet, frente al Sena, esta vez de día. Aproveché a unos turistas checos para que me saquen una foto. Asta altura, pedir fotos se había convertido en parte de la rutina. Esto tiene ventajas y desventajas: por un lado, uno aparece en sus propias fotos y conoce a gente de las mas variadas procedencias; por otro, la mayor parte de la gente tiene un sentido estetico NULO, y no pueden encuadrar decentemente una catedral, por Dios!
En el camino de regreso sólo faltaba pasar por el supermercado. Eso fue un paseo en si mismo. Me encantan los supermercados! El juego obligado es tratar de adivinar que es casa cosa. No es tan fácil como parece y a esa altura mi francés era excesivamente rudimentario. Yo pensaba que en cualquier momento el personal de seguridad me iba a sacar, y con razón, porque debe resultar sospechoso pasar una hora en un minisuper! Comidas de freezer para microondas, quesos "raros", algunas latitas de distintas cervezas europeas y, en un acto de arrojo, chocolate, 6 barras de chocolate superamargo de distintas variedades que sumaban un total de 900 gramos. Gesto altruista [es para mi marido, a mí no me gusta el chocolate amargo!] que me costaría estar llevando un kilo de chocolate a cuestas [más todas las delicias que se irían sumando a mi valija] en mi travesía europea. 
Mañana? Mmm... tengo ganas de cruzar a la rive gauche...

La Place des Vosges

Centre Pompidou

La Rue Rambuteau, cerca del Pompidou
Galeries Lafayette

Del Charles de Gaulle a Paris

Paris, 20 de febrero de 2008

La odisea comenzó cuando llegué al Charles de Gaulle, aeropuerto principal de Paris. El objetivo: llegar a 33, Rue de Turenne, en Le Marais, donde me aguardaba el appartament de Place des Vosges. Taxi, no no no. Soy cómoda pero no rica. Y me divierte muchísimo viajar en trenes, metros y autobuses locales por mi cuenta, es parte de la aventura. Del Charles de Gaulle a Paris las opciones son varias, pero elegí el RER B, tren que conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad en 28 minutos (€ 9,10, incluye la conexión de metro). Debemos bajar en la estación Chatelet-Les Halles, donde -atención!- es posible que nos de un ataque de pánico. Centro neurálgico de la red de metro de Paris, hay simplemente demasiadas conexiones posibles. Pero pasada la primera impresión, simplemente nos detendremos frente a los carteles, sacaremos del bolsillo el plano del metro (siempre, pero siempre, debemos llevar el mapa callejero y el plano del metro de la ciudad a la que estemos llegando!) y elegiremos el pasillo correcto. Cabe mencionar otro pequeño problema del metro de Paris: puertas de acceso demasiado angostas para viajeros con valijas grandes! 
Finalmente, llegué a destino, estación St. Paul. Emerger de la estación del metro en pleno corazón de Le Marais fue una experiencia mágica. Una pequeña placita triangular, el típico puesto de diarios parisino, los faroles antiguos, los árboles, los edificios y un bellísimo carrousel para completar el cuadro. La incertidumbre del destino ya no importaba, ya que la belleza del camino justificaba cualquier fin. Claro que finalmente llegué al 33, Rue de Turenne, un hermoso apartamento en un primer piso con vista a la calle, decorado con muy buen gusto y equipado como para sentirse como en casa (o mejor: lavavajillas, lavasecarropas y ducha escocesa!). Desempaqué y salí a dar un paseo por el barrio. Ya estaba oscureciendo. Unas cuadras hasta el Sena y ahí las vi, inconfundibles, las dos torres góticas de Notre Dame, iluminadas sobre la noche, al otro lado del río. Me embargó la emoción y se me llenaron los ojos de lágrimas. Estoy en Paris. Llegué a casa. 


Las torres de Notre Dame desde el Marais

Alojarse en Paris

Buscar alojamiento en Paris... qué difícil!! A menos que dispongamos de una billetera abultada, claro está. Los hoteles son caros y los que tienen un precio razonable o bien están ubicados en zonas menos turísticas y algo más peligrosas, o bien carecen de baño privado en las habitaciones. Ciertamente, esto último es tolerable para pasar un par de días, pero no parece lo ideal para una estadía más prolongada. La opción que recomiendo es, sin lugar a dudas, alquilar un departamento. Por el  mismo precio que un hotel, podemos alquilar un apartameno estudio (monoambiente) con todas las comodidades de nuestro hogar: internet, cocina, microondas, lavarropas, bañera... Pero además de hacernos sentir como en casa, un apartamento reduce costos y ofrece nuevas atracciones para nuestra estadía, ya que, por ejemplo, nos da esa maravillosa posibilidad de hacer compras en algún mercado local y prepararnos una cena à la française. Y para los más prácticos, permite comprar en el supermercado una bandejita de -digamos- lasagna y por el módico precio de 1,20 euros resolvimos la cena (y nos podemos dar el gusto de comer en la cama!). Para alquilar un apartamento en Paris, puedo mencionarles algunos sitios interesantes: LODGIS, Parisian Home, Apartment Paris, Paris Attitude o, gestionado por su dueño, Paris Best Lodge. Aquí alquilé mi primer apartamento parisino, mi amado estudio de la Rue de Turenne, a metros de la Place des Vosges en Le Marais. Cuánta nostalgia...